Una de las grandes ventajas del PVC: bajo mantenimiento
Las ventanas de PVC son conocidas por su durabilidad y por requerir un mantenimiento mínimo comparado con otros materiales como la madera o el aluminio. Sin embargo, un mantenimiento básico y regular garantiza que tus ventanas funcionen a la perfección durante más de 50 años. En esta guía te explicamos paso a paso cómo cuidar cada componente de tus ventanas de PVC KÖMMERLING.
Limpieza de los perfiles de PVC
La limpieza de los perfiles es la tarea de mantenimiento más frecuente y también la más sencilla. A diferencia de la madera, que necesita barnizados periódicos, o del aluminio, que puede sufrir oxidación, el PVC se limpia con agua y jabón neutro.
Para una limpieza correcta, sigue estos pasos:
- Utiliza un paño suave o esponja humedecidos con agua tibia y unas gotas de jabón neutro (el lavavajillas funciona perfectamente).
- Pasa el paño por todo el perfil, tanto por la cara interior como por la exterior, incluyendo las esquinas y las juntas visibles.
- Aclara con agua limpia y seca con un paño de algodón para evitar marcas.
- Nunca uses disolventes, acetona, lejía concentrada ni estropajos abrasivos. Estos productos pueden dañar la superficie del PVC, provocando amarillamiento o arañazos.
La frecuencia recomendada es de una limpieza cada dos o tres meses. En zonas costeras como Altea, donde la brisa marina deposita sal sobre las superficies, conviene aumentar la frecuencia a una vez al mes, especialmente en los meses de verano.
Lubricación de herrajes: una vez al año es suficiente
Los herrajes son las piezas metálicas que permiten abrir, cerrar e inclinar la ventana. Son el componente mecánico más importante y el que más desgaste sufre con el uso diario. Una lubricación anual garantiza un funcionamiento suave y previene atascos o roturas prematuras.
El proceso es sencillo:
- Abre completamente la ventana para acceder a todos los puntos de cierre y bisagras.
- Aplica unas gotas de aceite lubricante (tipo WD-40 o aceite de máquina de coser) en cada punto de giro, cierre y engranaje visible.
- Acciona la manilla varias veces para distribuir el lubricante por todo el mecanismo.
- Limpia el exceso de aceite con un paño seco para evitar que acumule polvo.
Los sistemas de herrajes KÖMMERLING están diseñados para soportar miles de ciclos de apertura y cierre. Con una lubricación anual, su vida útil se prolonga de forma significativa, evitando costosas reparaciones.
Revisión de juntas de estanqueidad
Las juntas de goma (EPDM) son las responsables de que tu ventana sea hermética al aire y al agua. Con el paso de los años, pueden perder elasticidad, sobre todo si están expuestas a sol directo durante largos periodos.
Revisa las juntas una vez al año, prestando atención a estos indicadores:
- Deformación o aplastamiento permanente: si la junta no recupera su forma al presionarla, está perdiendo eficacia.
- Grietas o roturas visibles: señal de que ha llegado el momento de sustituirla.
- Corrientes de aire con la ventana cerrada: pasa una vela encendida por el perímetro; si la llama oscila, hay infiltraciones.
Para mantener las juntas en buen estado, puedes aplicar una fina capa de vaselina o silicona en spray una vez al año. Esto las mantiene flexibles y prolonga su vida útil. La sustitución de juntas es una operación sencilla y económica que puede realizar cualquier instalador profesional.
Cuándo es necesario reemplazar una ventana
Aunque las ventanas de PVC tienen una vida útil superior a 50 años, hay situaciones en las que la sustitución es la mejor opción:
- Vidrio simple o cámara de aire rota: si ves condensación entre los dos vidrios del acristalamiento, la cámara ha perdido su estanqueidad y el aislamiento se ha reducido drásticamente.
- Perfiles muy antiguos (más de 30 años): los primeros perfiles de PVC tenían menos cámaras y menor espesor. Sustituirlos por sistemas modernos como el EuroFutur Elegance supone una mejora enorme en aislamiento.
- Herrajes obsoletos o sin recambios: si los mecanismos fallan y no se encuentran repuestos compatibles.
- Reformas integrales: si vas a reformar la vivienda, aprovecha para instalar ventanas con los últimos estándares de eficiencia energética y acceder a las ayudas del Plan Renove.
Diferencias con el mantenimiento del aluminio
El aluminio requiere un mantenimiento diferente y, en algunos aspectos, más exigente que el PVC. Las principales diferencias son:
- Oxidación: el aluminio, especialmente en zonas costeras, puede sufrir corrosión si el lacado se deteriora. El PVC es inmune a la corrosión.
- Dilatación térmica: el aluminio se dilata y contrae más con los cambios de temperatura, lo que puede afectar al ajuste de la ventana. El PVC tiene una dilatación mucho más estable.
- Relacado: si el acabado del aluminio se daña, el relacado es caro y complejo. El PVC mantiene su color sin necesidad de repintados.
En resumen, el PVC no solo ofrece mejor aislamiento, sino que también resulta más económico de mantener a lo largo de toda su vida útil.
Calendario de mantenimiento recomendado
Para facilitarte las cosas, aquí tienes un resumen del calendario de mantenimiento ideal:
- Cada 2-3 meses: limpieza de perfiles con agua y jabón.
- Una vez al año (otoño): lubricación de herrajes y revisión de juntas.
- Cada 5 años: revisión profesional completa del estado general de la ventana.
Si necesitas una revisión profesional de tus ventanas o quieres valorar la sustitución de ventanas antiguas, solicita un presupuesto gratuito y te asesoramos sin compromiso.